Empezó como una forma de volver a pasar tiempo juntos. Entre damajuanas, pequeñas barricas y muchas pruebas en el garaje familiar, lo que comenzó como una afición acabó convirtiéndose en Oro Nómada.
Oro Nómada es un vermut artesano elaborado en Cordovilla, Navarra, por Bodega Artesana Antonanza. Nació como un proyecto familiar entre padre e hijo y terminó convirtiéndose en una pequeña bodega.
La historia de Oro Nómada.
Todo empezó entre padre e hijo.
Antes de la bodega. Los sábados, sobre la mesa.
Antes de que existiera Oro Nómada, había un garaje lleno de pruebas.
Mi padre, Fernando, llevaba años experimentando con orujos, vino y maceraciones. Cuando empezó con el vermut, el espacio se fue llenando de damajuanas, pequeñas barricas y botes de conserva con vino y plantas aromáticas.
Los sábados, cuando nos reuníamos a comer en casa, las pruebas subían al salón. Fernando colocaba varios vasos sobre la mesa y toda la familia participaba: probábamos, comentábamos, ajustábamos y el sábado siguiente volvíamos a empezar.
Fueron unas 140 iteraciones.
Hasta que un día, alrededor de aquella misma mesa, todos estuvimos de acuerdo:
«Esta sí.»
140 pruebas antes de encontrar la receta
El primer laboratorio: el garaje familiar.
Aquello también nos devolvió algo que empezábamos a perder: tiempo juntos.
Una botella hizo un viaje.
2019 · POLONIA
Durante varios años viajamos con frecuencia entre España y Polonia. En uno de aquellos viajes, en 2019, traje a mi padre una botella de licor casero.
Mi padre llevaba tiempo haciendo pruebas, y aquella botella se convirtió en una referencia más dentro del largo proceso de desarrollo de la receta.
De ahí también viene lo nómada.
Oro, por el Chardonnay navarro que elegimos desde el principio como base: un buen vino, dorado, sobre el que construir todo lo demás.
Nómada, por aquel objeto que viajó desde Polonia y terminó dejando una huella en la receta. Y por todos los viajes, lugares e influencias que acabaron encontrándose en una botella.
«Algunas cosas viajan hasta encontrar su lugar.»
La receta
Solo entraba lo que nos gustaba
La receta
Antes que los botánicos, el vino.
Desde el principio tomamos una decisión: si queríamos hacer un gran vermut, tenía que empezar por un buen vino.
Elegimos Chardonnay de Navarra. Un vino aromático, con estructura y personalidad suficiente para seguir estando presente después de las maceraciones.
No entendíamos el vermut como una manera de corregir un vino mediocre. Queríamos construir sobre una buena base.
Solo entraba lo que nos gustaba.
Mi padre siempre tuvo una regla bastante sencilla: si un botánico no le gustaba por sí mismo, no entraba en la receta. Aunque técnicamente pudiera funcionar.
Oro Nómada se fue construyendo así: probando, descartando, mezclando y volviendo a probar. No buscábamos introducir elementos extraños para compensarlos después. Queríamos que cada parte aportara algo que realmente nos gustase.
33 botánicos. Y entonces decidió parar.
Durante las pruebas, el número de botánicos fue creciendo poco a poco. Cada uno tenía que superar la misma pregunta: ¿nos gusta lo que aporta?
Cuando la receta llegó a 33, mi padre decidió que era suficiente. No porque el número estuviera previsto desde el principio. Simplemente aquellos eran los que quería dentro.
La receta podía seguir cambiando. Él decidió que ya no debía hacerlo
Las plantas ya estaban en la familia.
Mi madre, Paloma, es farmacéutica. Durante la carrera estudió las plantas también de una manera muy distinta a nosotros: las recogía, identificaba, prensaba y conservaba en su propio herbario.
Aquel herbario de 1984 sigue existiendo.
Décadas después, ese conocimiento volvió a aparecer alrededor de la receta. Ella recordaba plantas que mi padre no conocía, hablaban de ellas, las probaban y algunas terminaron formando parte del universo botánico de Oro Nómada.
El tiempo también es un ingrediente.
El proceso
Una vez elegidos el vino y los botánicos, empieza una parte menos visible del proceso: esperar.
Las maceraciones se hacen lentamente y en frío, buscando extraer aromas sin forzarlos. No se trata de sacar más, sino de encontrar el punto en el que cada botánico aporta lo que queremos.
Después llega la madera. Oro Nómada pasa ocho meses en barricas de roble francés, donde los aromas terminan de integrarse y el vermut gana profundidad.
Hay cosas que se pueden acelerar. Nosotros preferimos no hacerlo.
vino → botánicos → maceración → madera
La receta ya existía. Ahora había que darle una forma.
Cuando la receta estuvo terminada, apareció otra pregunta: ¿qué imagen queremos?
Yo venía de la arquitectura y llevaba años trabajando con geometría, sistemas naturales y formas construidas a partir de reglas. Así que abordé la botella como habría abordado un proyecto: buscando una estructura que tuviera una razón detrás.
El dibujo empezó en una hoja.
La respuesta estaba, de alguna manera, dentro de la propia receta. Tomé como punto de partida la hoja de Chardonnay, el vino sobre el que habíamos construido el vermut. No quería dibujar una hoja literalmente. Me interesaba encontrar una geometría capaz de conservar algo de su estructura sin convertirla en una ilustración botánica.
Oro Nómada.
La receta ya existía. El diseño también tuvo que encontrar su forma.
Descubrir Oro Nómada →
De casa a Cordovilla
Había que construir una bodega.
Encontramos un pequeño local en Cordovilla, Navarra. Unos pocos m² que, al principio, parecían más que suficientes.
Tocó aprender otra parte del proyecto que no tenía nada que ver con botánicos o geometría: instalaciones, permisos, registros, maquinaria, almacenamiento y todo lo necesario para transformar una afición en una pequeña bodega.
Y un día vendimos la primera.
Las primeras botellas salieron prácticamente una a una. Preparábamos los pedidos, montábamos las cajas y hacíamos buena parte del trabajo nosotros mismos.
Primero llegaron las ventas directas. Después algunos pequeños comercios, restaurantes y distribuidores empezaron a confiar en Oro Nómada.
La puerta también se quedó pequeña.
Al principio todo entraba y salía por una puerta normal.
Con el tiempo llegaron más botellas, más cajas, más barricas y, finalmente, los primeros pallets. Aquella puerta dejó de tener sentido.
Tuvimos que abrir una puerta de garaje.
Puede parecer un detalle menor. Para nosotros fue una manera bastante gráfica de darnos cuenta de que aquello había dejado de ser el proyecto que imaginamos al principio.
Cordovilla, Navarra.
Seguimos en Cordovilla, a pocos kilómetros de Pamplona. Una bodega pequeña donde todavía podemos estar cerca de cada parte del proceso.
El reconocimiento llegó después.
Durante los primeros años estábamos demasiado ocupados haciendo vermut como para pensar demasiado en premios.
La receta ya estaba cerrada, las botellas salían de Cordovilla y Oro Nómada empezaba a encontrar su sitio fuera de casa.
Entonces llegaron los primeros reconocimientos.
El gran momento: VinDuero–VinDouro
En 2023 presentamos Oro Nómada al concurso VinDuero–VinDouro, que reúne vinos y vermuts de España y Portugal.
Recibimos el Gran Arribe de Oro, el máximo reconocimiento de su categoría.
Fue una de esas noticias que hacen mirar hacia atrás: al garaje, a las pruebas de los sábados, a las damajuanas y a aquella receta que habíamos decidido dejar quieta después de tantas iteraciones.
Pero la receta sigue siendo la misma.
Ahora seguimos explorando el sabor.
Original y Wermujito. Dos maneras de entender el aperitivo.
La historia, en primera persona.
Fernando Alonso explica el origen de Oro Nómada y el proceso de elaboración en Bodega Artesana Antonanza, Navarra.
Al final, todo vuelve a la mesa.
Hacer un buen vermut era el objetivo. Poder hacerlo juntos terminó siendo algo más.